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Y TUVE QUE ACEPTAR… Por Silvia Schmidt.

Actualizado: 6 dic 2022

Increíble reflexión que queremos compartir con nuestros lectores. Copy paste, todos los créditos para Silvia Schmidt.


Y tuve que aceptar


Que no sé nada del tiempo… que es un misterio para mí… y que no comprendo la eternidad…


Tuve que aceptar que mi cuerpo no sería inmortal, que el envejecería y un día se acabaría. Que estamos hechos de recuerdos y olvidos; deseos, memorias, residuos, ruidos, susurros, silencios, días y noches, pequeñas historias y sutiles detalles.


Tuve que aceptar que todo es pasajero y transitorio. Y tuve que aceptar que vine al mundo para hacer algo por él, para tratar de dar lo mejor de mí, para dejar rastros positivos de mis pasos antes de partir.


Tuve que aceptar que mis padres no durarían siempre, y que mis hijos poco a poco escogerían su camino y proseguirían ese camino sin mí.

Y tuve que aceptar que ellos no eran míos, como suponía, y que la libertad de ir y venir, es también un derecho suyo.


Tuve que aceptar que todos mis bienes me fueron confiados en préstamo (…)

Tuve que aceptar que barrer mi acera todos los días no me daba garantía de que era propiedad mía, y que barrerla con tanta constancia solo era una fútil ilusión de poseerla.


Tuve que aceptar que lo que llamaba ‘mi casa’ era solo un techo temporal, que un día más, un día menos, sería el abrigo terrenal de otra familia (…)


Tuve que aceptar que los animales que quiero, y los árboles que planté, mis flores y mis aves, eran mortales. Ellos no me pertenecían. Fue difícil, pero tuve que aceptarlo.


Tuve que aceptar mis fragilidades, mis limitaciones, y mi condición de ser mortal, de ser efímero (…)

¡Eso me hizo reflexionar y aceptar, y así alcanzar la paz tan soñada!


‘La vida es un regalo que se te ha dado’. ¡Haz de este viaje algo único y fantástico!”.


Y, yo, tuve que aceptar…




Imagen elaborada por Make Arquitectura Interior


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