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Software y reprogramación de nuestros signos vitales.

Actualizado: hace 2 días

Cuando nuestro grupo se reúne conversamos un poco sobre los impedimentos que se nos han presentado para la realización de determinados proyectos y hablamos sobre las maromas que hacemos para resolver el cotidiano o las que realizamos para cualquier actividad que haya tenido (o tenga) tropezones en su ejecución.


Impasses que están a la vuelta de la esquina sobre los cuales, al relatarlos, cada uno de nosotros va identificando los picos y caídas de nuestros signos vitales etéreos.

Dichos signos los “medimos” como fluctuaciones energéticas y vínculos activos de nuestro Ser donde como consecuencia de estas asociaciones vamos (re)conectando y reinterpretando el mensaje útil detrás de ellos. Estos corresponden a herramientas sutiles que se nos presentan e influyen en la toma de decisiones, se nos muestran ligeramente para aprender sobre el cómo resolvemos ciertos asuntos o nos manejamos en el día a día y lo más importante nos guían para detectar energías, programas y conexiones que ya no nos aportan nada en absoluto.

El software de la vitalidad energética sólo existe si se contrasta con la ausencia de la misma y es aquí donde quizá muchas veces sin comprender su uso adecuado entramos en procesos de desconexión interna y empezamos a ver y sentir piedras en el camino. Dejar de confiar en nuestra configuración y sus interacciones es entregarse a una baja vibración, es crear lo no deseado, es autoimponerse lo que no debe ser. El que cree crea, pero no se trata solo de creer y crear sino también de mantener, afianzar y reprogramar.

Ahora bien, los flujos de nuestra energía se reflejan también en cada emoción, en cada pensamiento, idea o recapacitación, donde, según interpretemos el cómo desarrollamos cierto proceso o tarea entramos en la disyuntiva ¿fue fácil o fue difícil?. Todo esto es cuestión de entender y comprender un poco más la perspectiva que le queremos conceder al camino que vamos construyendo y acorde a esto muchas veces nos autoengañamos y nos estancamos por la limitación que el mundo material nos hace creer.

Si activamos nuestro chip energético en congruencia con la energía cósmica y reconfiguramos nuestro software el fluir se convertiría en un acto cotidiano donde lo “difícil” lo asociaremos más como un “bug” de nuestros programas y así encontraremos cuáles de nuestros signos vitales presentan fallas o no están siendo bien trabajados, atendidos o integrados y es en este punto donde debemos replantear la tarea de auto-reprogramación con el objetivo de desplazar de manera más uniforme y consecuente el flujo vital que activa nuestro Ser universal.






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