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El universo en un bolsillo...

Actualizado: hace 2 días

Recuerdo que los profesores de colegio me decían que sacara las manos de los bolsillos… ¿por qué? les preguntaba. Su contestación no era otra que “esa postura daba mala imagen”.

No hace mucho hablaba con una compañera de trabajo y le pregunté ¿Qué opinas de una persona que por lo general lleva las manos en los bolsillos del pantalón?. Se quedó mirándome pues yo adoptaba ese lenguaje corporal y sonriendo me contestó, "para mí es timidez y falta de proactividad".

Semanas después nos volvimos a encontrar, tomamos un café y retomando el tema le conté la apreciación de mis profesores sobre tal postura, ella complementando asintió un sí y agregó, "no solo se asocia con una mala imagen sino también con pereza y desgano".

Reflexionando sobre su comentario le manifesté que para mi era cuestión de perspectiva, de estereotipos y (des)clasificaciones, las manos en los bolsillos significan para mi momentos donde mi mente está en un estado de proactividad interior generando discursos, ideas, buscando soluciones de trabajo, repasos sobre la vida y más, mucho más.


Y continué... esa expresión corporal puede o debería ser vista como un estado reflexivo, una aparente quietud dentro de un gran marco o movimiento mental, psicológico, sensorial, energético y espiritual; por ejemplo en mis bolsillos guardo pensamientos, historias de vida, nudos que no he logrado deshacer y los que sí he logrado soltar, secretos, palabras, preguntas... de hecho ahí guardo el silencio. Así que esa relación de “mala imagen” ligada a pereza e inactividad es para mi más su contrario, el cual en vez de insinuar "carencia espiritual", implica impulsos y vibraciones. Los estereotipos engañan, las gesticulaciones y expresiones también, no se puede suponer nada sobre los demás porque a la larga, de los demás en su sentir, razonar y fluir no sabemos absolutamente nada.

En ese instante no solo terminaba “mi discurso” sino también terminábamos el café y entre el lapso del silencio y el último sorbo y con una mirada de sorpresa ella expresó:

¡Es increíble todo lo que guardas en tus bolsillos!


-Si, todo un universo... mi universo, le respondí.






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